Con todo lo que está pasando ahora mismo en el mundo, ¿es el momento de hablar de mujeres? La pregunta que se hace la comisaria europea de Igualdad, Hadja Lahbib, se la contesta ella misma de inmediato: claro que sí. “Cada día vemos titulares sobre crisis, guerras, impuestos, competitividad. Especialmente en este contexto geopolítico, estoy convencida de que los derechos humanos, y especialmente los derechos de las mujeres, deben seguir siendo nuestra guía. Porque las mujeres son la piedra angular de guerras, gestión de crisis, competitividad. Y la igualdad es la respuesta”, afirma la antigua periodista y ex ministra de Exteriores belga, que también tiene la cartera de Preparación y Gestión de Crisis (”todo está interconectado”, asegura) en entrevista con EL PAÍS de cara al 8-M.Lahbib ha presentado este viernes en Bruselas la “hoja de ruta para reforzar los derechos de las mujeres” en la UE. Es la guía que Bruselas propone para los próximos años, después de un quinquenio 2020-2025 en el que, bajo la denominada estrategia de igualdad de género de la Comisión, se lograron bastantes hitos: la UE ratificó el Convenio de Estambul y aprobó la directiva sobre el equilibrio de género en los consejos de administración de las empresas. También salió adelante la primera gran ley europea contra la violencia machista, si bien en esta quedó pendiente —tarea ahora a volver intentar a acometer, según Lahbib— la aprobación de la definición de violación basada en el consentimiento. Ahora, falta afianzar todas estas políticas y asegurarse de que no se dan pasos atrás —algo que los Estados han empezado a hacer en otros ámbitos, como el medio ambiente— hasta que estas leyes entren plenamente en vigor, dentro de dos años, mientras se prepara el programa para seguir avanzando los próximos años. Y ahí entra en juego la nueva hoja de ruta.“Se trata de mirar a los ojos la realidad y de ver dónde estamos haciendo mejor la vida para las mujeres y dónde podemos aún hacerlo mejor”, resume Lahbib la estrategia que, no por casualidad, se ejemplifica con una carretera llena de curvas, en cada una de ellas fijados objetivos aún mejorables. Como lograr reducir la violencia de género en una UE, donde una de cada tres mujeres han sufrido amenazas y violencia machista en su vida y hasta una de cada seis han sido víctimas de violencia sexual. O aumentar la participación política femenina, garantizar los derechos sexuales y reproductivos o avanzar en la igualdad salarial. Importante también es, destaca Bruselas en vista de las encuestas que señalan preocupantes cambios de actitud en los más jóvenes, no solo alentar la educación de mujeres en sectores aún muy masculinos como las ciencias, sino “promoviendo una perspectiva de equilibrio de género en todos los niveles de educación”, entre otros.Todo ello cuando las políticas de igualdad, recuerda Lahbib (54 años, Boussu, Bélgica), están viendo “retrocesos” en muchas partes del mundo, empezando en un Estados Unidos donde el presidente, Donald Trump, está barriendo a golpe de decreto muchas de estas políticas que tanto costaron lograr.Todavía es demasiado pronto para medir el impacto de las medidas contra la paridad y la diversidad de Trump en Europa, señala Lahbib. “Pero hay efluvios de testosterona que nos llegan del otro lado del Atlántico y el peligro es que ese perfume se extienda por el continente europeo”, advierte. De ahí la importancia, subraya, de ratificar la voluntad de defender la igualdad en Europa justo además cuando se cumplen 30 años de la Declaración de Pekín que estableció que “los derechos humanos son derechos de las mujeres y los derechos de las mujeres son derechos humanos”. En este sentido, la hoja de ruta, aunque no adelante ninguna nueva iniciativa legislativa concreta, es un “compromiso político” con el que la UE “reafirma que está 100% comprometida con la igualdad de género como derecho fundamental”, explica. Un derecho que, como se está viendo desde Estados Unidos a Argentina o Afganistán, no está aún asegurado. Ni siquiera en Europa.Quizás una de las pruebas más fehacientes de lo rápido que pueden retroceder las conquistas de las mujeres es el hecho de que, de cara a este 8M, una encuesta de Eurostat, basada en datos de 2024, celebra a Bélgica como uno de los países de la UE en el que la presencia de mujeres en el gobierno más se ha incrementado desde 2014, 32,8 puntos porcentuales, hasta el 55,0%. Salvo que las cosas ya han cambiado: el Gobierno formado en enero por el nacionalista flamenco Bart De Wever ha dado un significativo paso atrás en materia de paridad: de sus 15 ministros, solo cuatro son mujeres. Tampoco hay una sola ministra en el gabinete del ultranacionalista Víktor Orbán en Hungría, uno de los países a la cola en igualdad de género en la UE. En el gabinete eslovaco, son tres mujeres frente a 17 hombres. “Seguimos teniendo solo 28 mujeres jefas de Estado o de gobierno en el mundo, de casi 200. Y solo seis Estados miembros han logrado la paridad por encima de 40% en sus parlamentos. A este ritmo, tardaremos 130 años en lograr el equilibrio”, lamenta Lahbib.Ese equilibrio también se tambalea en las instituciones europeas. La nueva Comisión de la que forma parte Lahbib logró el umbral de género por la mínima (11 mujeres, incluida la presidenta, Ursula von der Leyen, y 16 hombres) y solo después de que la jefa del Ejecutivo europeo presionara mucho a los Estados miembros para que presentaran a mujeres, después de varias rondas en las que la mayoría solo proponían candidatos varones. Lo mismo sucedió con el Parlamento Europeo donde, tras las elecciones de junio, por primera vez en su historia decreció la proporción de mujeres.Pese a todo, “la UE sigue siendo el mejor lugar del mundo para ser mujer”, subraya Lahbib. Pero por eso mismo, acota, debe ser un referente y debe contar con una estrategia de género clara. “Necesitamos este compromiso político para recordarnos que debemos ceñirnos a nuestros valores. Mientras Estados Unidos está cambiando completamente bajo Trump, el resto del mundo mira a la Unión. No somos solo un mercado único. Somos una unión de valores”.

Shares: